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UNA INMENSA HISTORIA QUE CONTAR

Alguien me dijo una vez que los milagros existen, que sólo hay que creer. Pues bien, por primera vez en mi vida quiero creer en ellos, sobre todo en uno, que de realizarse sería el más grande de todos.

Nunca me ha preocupado Internet, ni me ha interesado hasta hoy, hasta este momento en el que necesito llegar hasta el último hogar, la última persona...

Quiero contaros la historia de Teo, porque Teo necesita desesperadamente un dueño, alguien que le cuide, le mime y se preocupe por él. Y yo voy a hacer todo lo posible, todo lo que esté en mi corazón y en mi cabeza para encontrarlo. Teo lo necesita y yo lo voy a encontrar. (Me han dicho que Internet es muy poderoso y creo que cuento con su ayuda).

Os voy a presentar a Teo, Teófilo lo llamo yo algunas veces cuando no me hace caso y me enfada. (Soy su cuidadora, porque Teo vive no en una casa, vive en un refugio para perros abandonados). Teo es un Mastín negro, Mastín no "de los Pirineos" ni de ningún sitio en concreto, ni de nada; Teo es un Mastín indefinido, negro, de pelo corto y poblado, alto y desgarbado. Si lo miras de frente te encuentras la cara más bonita del mundo, con unos ojos preciosos, grandes y brillantes, y una mirada profunda y silenciosa.

Si se da la vuelta y lo miras por detrás ya es otra cosa, porque aparte de delgado, al caminar junta las patas de atrás de tal manera que parece que va a caerse. Pero no se cae, no te creas que se cae; el hambre que ha pasado en toda su vida le ha hecho acostumbrarse a sobrevivir con poca cosa, y le ha ido doblando las patas de tal forma que viéndolo recuerda a aquel Don Quijote de la Mancha, alto, enjuto y desgarbado.

Recuerdo la primera vez que lo vi, lo trajo el servicio de recogida de animales abandonados, en una jaula de gruesos barrotes de hierro que pesaba más que él. ĄTen cuidado, me dijeron, es muy grande! y Teo es grande, es verdad, pero estaba tan delgado y tenía tanto miedo que lo que menos hacía era asustar.

Le acaricié y me miró con timidez, "no tengas miedo", le dije, aquí nadie va a hacerte daño. Creo que me entendió porque dejó de temblar, y aunque siguió mirándome, comprendí que en cierto modo se fiaba de mí.

Siempre ha comido con mucha ansiedad como si tuviera prisa o pensara que iba a desaparecerle; y aunque comía, porque desde que llegó al refugio nunca le ha faltado un cuenco de pienso o de arroz con alguna latita, seguía igual de delgado. Aprendió a dormir en un cesto con mantita, a jugar, a pasear, a no tener miedo y a comer galletas (cosa que le encanta). De lunes a sábado come pienso y el domingo macarrones con latita (Teo cuenta los días hasta que llega el domingo, es muy tragón y los macarrones le vuelven loco).

Pero una mañana lo encontré más encorvado que de costumbre, sus ojos ya no brillaban; me asusté y entendí que me decía que le dolía algo.

Lo llevamos al veterinario, se le hizo una analítica y el resultado fue aplastante: anemia e insuficiencia renal crónica. Lo estamos medicando y está mejor, ha mejorado rápidamente.

Yo creo que como nunca ha tenido nada, ahora que se ve cuidado tira "adelante" aunque sea a arañazos. Es un perro fuerte y valiente, han pasado 15 días y está mucho mejor, pero necesita un dueño, que le siga curando y medicando algún tiempo más, un dueño que no le importe tener un Mastín de raza indefinida, feo, delgado y desgarbado, pero con la mirada más inocente y dulce que yo jamás he visto.

No se que más contaros de Teo, que es bueno, noble, que no da guerra, no rompe nada, no pide nada...

Pero yo si que pido algo para él, pido un hogar, el calor de un hogar.

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